jueves, 26 de enero de 2017

¡Sí, que se rompa, pero que no se doble!"




Las notas que comparten sobre la cantidad de afiliados que perdió la UCR no solo causa tristeza, sino también bronca porque somos varios los que cuando queremos afiliarnos, nos meten miles de trabas, o los que nunca quisieron desafiliarse, en épocas de internas, se encuentran con que no están en los padrones. Como dije antes... Tantos que se van, y se la complican a los que quieren entrar.
Esto NO es culpa de la "poca paciencia" que pueda tener el militante, esto es culpa de los dirigentes que vendieron el partido, de sus cómplices que sin poner un freno aceptaron calladitos el acuerdo.
Es culpa (sí, TAMBIÉN ES CULPA, aunque más de uno no lo admita) de los que cuando fue la Convención pedían "NO acordar con la Derecha" y hoy justifican y celebran las medidas neoliberales en nombre de #Cambiemos, para colmo, diciendo con orgullo que la UCR es parte del frente... Esos tienen un problema ideológico serio. Lo más triste es que la mayoría (ACLARO antes que se ofendan: LA MAYORÍA, NO TODOS) de esos son los jóvenes, esos mismos que golpeaban la puerta en Gualeguaychú y hoy se doblaron. Aunque lo nieguen, se doblaron.
El problema viene hace años, sí, con los que fueron "achicando el Comité", esos también son culpables, pero ahora los números muestran que la situación es alarmante, no es "en alguna que otra localidad". Es general. El radicalismo desaparece de a poco (se los digo asi, directamente, para ver si lo entienden de una buena vez, porque seguramente ahora piensen "Nada que ver").
Por más que en nuestros hijos, hermanos, correligionarios más jóvenes veamos que "hay radicalismo para rato", se achica cada vez más, como podemos ver en esos números.
Hay que hacer algo, ya... Hasta que nos escuchen, hasta ser la piedra en el zapato de más de un dirigente que se escuda en la UCR para satisfacer sus intereses personales.
Merecemos un radicalismo mejor, nuestros referentes históricos lo merecen.
...y el pueblo lo necesita.
"Para vivir estéril, inútil y deprimido, es preferible morir.
¡Sí, que se rompa, pero que no se doble!" - Leandro N. Alem.
Julieta Elisabet Benitez
Agrupación PelagioB. Luna

jueves, 7 de abril de 2016

Buscar el bienestar común




Desde “La Pelagio Luna”, agrupación perteneciente a la Unión Cívica Radical, queremos levantar una voz de alerta ante la realidad que le toca atravesar al pueblo argentino tras las últimas medidas económicas aplicadas por el gobierno actual. Entendemos que la constante suba en el costo de vida de los ciudadanos, a raíz del desproporcionado aumento de bienes, productos, servicios y tarifas ha producido en tan corto lapso de tiempo, un impacto negativo en la calidad de vida de los argentinos, hecho que se ve reflejado con mayor crudeza en las clases más desprotegidas de la sociedad, que a la vez se vieron privadas de otros ingresos, debido al  recorte de subsidios en áreas económicas claves con el fin de bajar el déficit fiscal. 

Los aumentos han sido desproporcionados y brutales, van desde un 60% en la mayoría de los productos comestibles, más de un 100% en el transporte público y hasta un 600% en las principales tarifas de servicios, a su vez seguirán los aumentos, porque como es sabido, la suba de los combustibles, de manera inmediata y directa, se trasladará al costo de los fletes impactando en el valor de otras mercaderías y servicios.

Entendemos que estamos viviendo una grave situación económica producto del mal manejo económico del gobierno kirchnerista, que es necesario tomar medidas que pueden resultar impopulares, pero que deben hacerse en forma gradual, tratando de cuidar el poder adquisitivo de las clases medias y bajas.

Queremos resaltar la importancia de la voz de la Unión Cívica Radical, que fiel a su historia y doctrina y con un profundo compromiso social y popular debe marcar clara y firmemente la necesidad de cambiar de rumbo,  exigiendo que los que deben pagar los costos de la pesada herencia recibida por el kirchnerismo, en primer término son los que más tienen, algo que por el contrario no ha sucedido, siendo las principales medidas  tomadas por el equipo económico a favor de los grandes capitales, viéndose beneficiados sectores agroexportadores (si bien en este caso debemos resaltar que las economías regionales fueron reactivadas y eso es muy bueno) y mineros con quitas de retenciones. El beneficio a los poderosos no es sólo potestad del gobierno macrista, el año pasado (Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner) las empresas recibieron veintidós mil millones de dólares en concepto de subsidios que no se vieron reflejados en mejoras de los mismos para beneficio de los usuarios, es necesaria  una auditoria urgente sobre los servicios y tarifas de todas las empresas concesionarias.

Son importante, entonces, las voces de todos los partidos políticos, agrupaciones y organizaciones sociales, para cuestionarle al gobierno los errores cometidos, esto se puede hacer hoy con total libertad y es muy saludable para el juego democrático, pero creemos en la necesidad de hacerlo en un tono que si bien es de denuncia, debe llevar la mesura necesaria que merece la responsabilidad de no generar, con el descontento natural de los sectores más afectados, un clima de caos y de mayor incertidumbre, que haría que la crisis económica llegue a ser una crisis institucional, aprendamos del pasado y no dejemos que voces como la del señor Espinosa vuelvan a recrear lo que la ciudadanía, en el último gobierno de nuestro signo político, sufrió en situaciones similares. Es necesario apoyar las buenas medidas, marcar las malas y pensar y expresar soluciones alternativas a políticas que se piensen son erradas. Debatirlas es ya un comienzo.

Nos suena como una sentencia de alerta la frase de hondo contenido social de don Hipólito Yrigoyen: “Las bases de la constitución social no se alcanzarán mientras los gobiernos no se compenetren de su esencial deber de propulsar los medios para que la justicia discierna sus beneficios a todas las clases y cuide todos los intereses, buscando en el bienestar común la seguridad de cada uno. Si no lo hace, al amparo de su tolerancia se especulará el hambre y la necesidad del pueblo”

Agrupación Pelagio B. Luna

Unión Cívica Radical

domingo, 3 de noviembre de 2013

Jura de Raúl Alfonsín, el Padre de la Democracia Argentina, 10 D 83

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miércoles, 29 de mayo de 2013

¡Máximo Mena Presente!

A 44 años del Cordobazo, el recuerdo del joven obrero radical que a los 27 años dió la vida en la lucha popular: Máximo Mena ¡Presente! ¡Juventud Radical en la lucha popular!

martes, 21 de mayo de 2013

jueves, 4 de abril de 2013

Declaración de Avellaneda (MIR-UCR)


Avellaneda, 4 de abril de 1945 del Movimiento de Intransigencia y Renovación de la Unión Cívica Radical (Argentina) "Como la doctrina y el pueblo radical están intactos, lo único que debe hacerse es depurar algunos elencos dirigentes y formar de las nuevas generaciones, los líderes capacitados para afrontar los grandes problemas que se presentan al país". Imperativo general La magnitud de los problemas que debe afrontar el país y la transformación social que esta sufriendo el mundo, obligan a todos los argentinos a expresar su criterio sobre la forma en que deben encararse las cuestiones de orden interno y externo. Y si ello es un imperativo general, los que suscribimos este documento nos sentimos aún más obligados, ya que somos integrantes de la UNION CIVICA RADICAL, la gran fuerza nacional del civismo argentino. Los ideales de la argentinidad Toda la historia del país es el resultado de una lucha de corrientes populares progresistas, movidas por un profundo ideal de superación, contra oligarquías retardatarias de las grandes realizaciones que debían hacer del hombre argentino un hombre verdaderamente libre. Dentro de ese proceso nacional, la UNION CIVICA RADICAL es la expresión histórica tangible, que desde fines del siglo pasado reencarnó los ideales de la argentinidad, que tuvieron su primera y efectiva formulación en la revolución de 1810. La doctrina del radicalismo, pues, no fue fruto de elaboraciones teóricas, sino la resultante de una larga y dolorosa lucha para instaurar una democracia política, económica y social. Todo esto explica por qué el radicalismo no necesita improvisar un programa y una conducta frente a los interrogantes del mundo y del país. Concepciones generales La UNION CIVICA RADICAL, que fue la irrupción del pueblo en la escena política de la Nación, de la cual estaba ausente por la imposición de la fuerza y del fraude, trajo reclamaciones concretas que interpretaban las exigencias de la hora, y, lo que es más fundamental, incorporó a la militancia pública una concepción sobre la vida y sobre la política que serviría de guía para el desarrollo futuro de la Nación. Es así que cualesquiera sean las transformaciones a que asista el mundo, esa concepción será la base inconmovible de la cual los argentinos no se podrán apartar soberanía popular como fundamento de las instituciones; Libertad y derechos de la persona como exigencia de toda estructura social y moral; personalidad de la Argentina frente al mundo; y por encima de todo esto, el hombre como un ser que no puede desarrollarse sino en el clima moral de la libertad. El radicalismo no quedará a la zaga En esta época de tránsito entre las viejas fórmulas económico-sociales y las nuevas que se modelarán en el futuro, el radicalismo no quedará a la zaga de la profunda revolución que se está operando en el mundo, porque sus hombres están bajo el influjo transformador de la doctrina del partido que no reconoce otros limites que los impuestos por la moral, la razón, la justicia, la libertad y los ideales de la nacionalidad. Afirmación política En lo político, afirmamos el régimen republicano, representativo, federal y parlamentario, fundado en el voto secreto universal y obligatorio, con exclusión de toda forma corporativa, que intente sustituir la voluntad nacional que reside en el pueblo. Pero para que este sistema político alcance todas sus posibilidades de desarrollo, debe alentarse el renacimiento de la vida municipal, ya que el municipio está en la base de toda estructura democrática. Afirmación económica La economía, en la vida del hombre y de la Nación, no es un fin sino un medio que permite alcanzar los ideales individuales y colectivos; y su importancia en la hora actual, está en relación directa con la necesidad de asegurar las bases materiales para el libre desarrollo de la personalidad del país y de sus habitantes: liberación económica del hombre argentino y de la Nación Argentina. La tierra será para los que la trabajen, individual o cooperativamente, es decir, dejará de ser un medio de renta y especulación para transformarse en un instrumento de trabajo y de beneficio nacional, y la producción agraria será defendida de la acción de los monopolios y de los acaparadores, haciendo que su circulación y comercialización estén a cargo de grandes cooperativas de productores y consumidores con el contralor y participación del Estado. Nacionalización de todas las fuentes de energía natural de los servicios públicos y de los monopolios extranjeros y nacionales que obstaculicen el progreso económico del país, entregando su manejo a la Nación, a las provincias, a las municipalidades o a cooperativas según los casos. Pero a su vez, a todas las actividades económicas que no estén comprendidas en ese proceso de nacionalización debe asegurárseles una amplia libertad económica, sin trabas artificiales creadas por los poderes públicos, por la especulación o por las grandes concentraciones de capitales. En tal forma se concilian los intereses de la Nación, que es la que debe orientar nuestro desarrollo material, con el principio de la libertad económica, que dentro de un plan para el progreso social argentino, tiene una función creadora que desempeña, mediante la iniciativa privada. Libertad de inmigración para todo extranjero útil, que venga a radicarse en nuestras tierras: amplio desarrollo industrial, en cuanto el mismo no se funde sobre el bajo nivel de vida de los trabajadores ni perjudique los intereses generales: reforma financiera que libere al trabajo de las gabelas que lo agobian y haga recaer el impuesto en forma progresiva sobre las rentas no ganadas con la labor personal restituyendo a las provincias las atribuciones económicas y financieras que le corresponden dentro de nuestro sistema federal de gobierno. Política social En lo social, el radicalismo no reconoce privilegios de clase, de raza, de casta, de religión, ni de fortuna, pero proclama la protección de los derechos que resulten de la capacidad y del trabajo. Frente a la realidad concreta actual, afirma el derecho fundamental a la vida (alimentación, vivienda, vestido, salud, trabajo, cultura); la necesidad de un seguro nacional obligatorio para toda forma de incapacidad, vejez y desocupación: legislación protectora de los trabajadores del campo y de la ciudad y reconocimiento a favor de los mismos, de la libertad de agremiación y de huelga, para que cada sector de la vida Argentina pueda defender su derecho a las mejoras compatibles con las posibilidades del país. La cultura La cultura debe dejar de ser un privilegio de pocos para convertirse en un derecho de todos. El Estado ofrecerá a través de una enseñanza gratuita y laica en todos sus ciclos, la posibilidad de que hasta el hombre más humilde tenga acceso a una educación integral y a una instrucción técnica, científica y artística. La Universidad sobre la base de la reforma universitaria, debe gozar de plena autonomía espiritual y económica para que pueda cumplir su alta función orientadora. La soberanía La base de la política internacional argentina es la soberanía política y económica del país, armonizada con nuestra condición de miembro de la comunidad americana y de la comunidad de naciones civilizadas, o sea, según la clásica definición de Hipólito Irigoyen, el gran constructor del radicalismo: «con todos y para el bien de todos». Pero la soberanía externa carece de significado trascendente sin la vigencia de la plena soberanía popular interna, pues para invocar ante el mundo los derechos del país, se necesita representar la voluntad del pueblo que es la expresión viva de la Nación. Este principio, que tiene validez permanente e inmutable, adquiere el valor de una exigencia perentoria frente a la nueva situación internacional impuesta al país por el poder de hecho, sin una decisión del pueblo ni de sus representantes. Mientras el pueblo no asuma la dirección política de la Nación, por medio de sus mejores valores civiles, ésta no readquirirá la personalidad internacional a que tiene derecho y que ha sido comprometido ante el mundo por la política interna y externa de los gobiernos que ha soportado el país desde 1930. Cuando esto se produzca, la Nación Argentina reafirmará que, ahora y siempre está dispuesta a contribuir a los esfuerzos comunes, para asegurar en el mundo la paz, la libertad y la democracia; y su solidaridad con todos los pueblos que antes, durante y después de esta guerra luchen por esos principios. Intangibilidad de las libertades La concepción integral que tiene la UNION CIVICA RADICAL sobre los problemas argentinos, hace que no se reconozca sentido ni trascendencia a ninguna política económica, social, cultural e internacional, si no es sobre la base de la intangibilidad de las libertades individuales, de expresión del pensamiento, de asociación, de reunión, de conciencia y de culto, que deben ser rodeadas de garantías jurídicas tan efectivas que permitan asegurar que se trata de un clima del cual no puede ser privada la persona. Tampoco tiene sentido y trascendencia la adopción de ninguna política económica, social, cultural e internacional si el pueblo no tiene en sus manos los poderes políticos, ya que el programa más constructivo dirigido por oligarcas o dictadores, conduce necesaria y fatalmente a la formación de una burocracia liberticida que ahoga las fuentes del progreso nacional. Por ello, desde 1930, el radicalismo ha contemplado los acontecimientos que se desarrollaron en el país, como estériles esfuerzos de quienes intentan una tarea que no podrán cumplir por carecer del sentido creador de la libertad y de lo popular. Exigencias inmediatas Hemos hablado de la realización del programa del radicalismo que es el programa de la ciudadanía Argentina. Pero el cumplimiento de cualquier propósito constructivo tiene exigencias inmediatas cuya consideración no se puede eludir. En el orden general, la desaparición de todas las barreras que se oponen a la normalización institucional y al establecimiento de las libertades, para que la ciudadanía pueda expresarse con todo su vigor, sin tutelas y sin diques artificiales: es decir, libertad de los presos políticos y sociales, levantamiento de la clausura de diarios, e inmediata derogación del estado de sitio y de toda disposición que impida el amplio ejercicio de los derechos constitucionales. Reparación moral y depuración En el orden partidario el problema fundamental es el de estructurar y unificar integralmente el radicalismo, para lo cual basta proclamar su doctrina y convocar a los hombres que por su conducta puedan servirla. Porque si los partidos necesitan ideales y programas de gobierno, también requieren integrantes condignos que representen una garantía para la reparación moral que exige la República. Como la doctrina y el pueblo radical están intactos, lo único que debe hacerse es depurar algunos elencos dirigentes y formar de las nuevas generaciones, los líderes capacitados para afrontar los grandes problemas que se presentan al país. Esa depuración la hará el partido, sin ingerencias extrañas y con su propia disciplina. Como consecuencia del pensamiento enunciado los radicales que suscribimos este documento, inspirándonos en el bien de la patria. Afirmamos: Nuestro propósito de seguir sirviendo los grandes ideales nacionales y humanos de la UNION CIVICA RADICAL, cuya continuidad y unidad histórica es indestructible. Nuestra absoluta intransigencia frente a todo lo que represente la negación de los postulados de libertad y de reparación moral, política, económica, social, cultural e internacional por los que lucha el radicalismo desde que surgió a la vida pública. Nuestra oposición a que la UNION CIVICA RADICAL concierte pactos o acuerdos electorales, ya que en el juego normal de las instituciones el país debe estar gobernado por partidos orgánicos y el radicalismo, como tal, aspira a afrontar por sí la responsabilidad de estructurar una nueva Argentina. Nuestra convicción de que la UNION CIVICA RADICAL no debe participar en gobiernos que no hayan surgido de sus propias filas. Esta es nuestra palabra de argentinos y de radicales. Que cada cual diga la suya y que cada cual, como nosotros, tome su puesto de lucha en el lugar que sus convicciones le señale. Nosotros, como siempre, estamos al pie de la vieja bandera del radicalismo, que continúa siendo una esperanza para todos los argentinos.